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martes, 7 de septiembre de 2010

oscura noche

Y él se culpaba. Sentía que había hecho todo mal, y que por su propia culpa ella había marchado. Pero él, él se equivocaba.

Ella marchó por que necesitaba volar. Buscaba su camino, y quería caminar sola. Probablemente con compañias esporádicas, experimentando y conociendose a si misma.

Él la valoró y la quiso como probablemente nadie más lo haría nunca. Pero ella no era capaz de verlo. Probablemente, aunque lo viera, no quería que así fuera. No le gustaba necesitar a nadie, o mejor dicho... la mayor de sus verdades era, que no le gustaba que nadie la necesitara.

Salió huyendo, rompiendo corazones, y con lagrimas que recorrian los rostros de ambos... abrasando sus mejillas. No quería mirar atrás por qué temía no poder continuar.

Sintió que lo echaría muchísimo de menos, que siempre quedaría un hueco para él en su modesto corazón. No se atrevió a mirarlo a la cara, sabía que si lo veía sufrir, sacrificaría su corazón y se quedaría junto a él...su gran amigo, no su gran amor.

Con una grave y sangrante herida en el corazón, él la dejo ir...pues tanto la quería...

Ella, nunca se perdonaría hacerle tanto daño a alguién, pero mucho menos, muchísimo menos a él.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Confesiones confesadas

Por que será... por que será que cada vez que tengo miedo, cada vez que quiero dar un giro, cada vez que no estoy del todo bien...me refugio en el blog. Aquí a escondidas, que es lo que significa ezkutuan. Escribir aquí es como confesar... saco todo lo que llevo dentro... y lo dejo aquí... son un monton de cacharros desordenados y que me pesan dentro...

No se, siempre me han dicho que a la hora de escribir un texto debe llevar una estructura clara, ser comprensible, las ideas ordenadas... pero eso en mi cabeza es tan complicado...

¿me quiero ir? ¿me quiero quedar? ¿quiero estar contigo? ¿quiero estar sola? ¿quiero estar con todo el mundo?.... no hay respuestas... y me siento mal, y vuelvo a lo de siempre... y lo que me hace realmente feliz es totalmente efímero, temporal... ahora mismo es pasado.
Quiero terminar con todo, pero me da pánico. Me gustaría que alguien me diera la respuesta correcta, que hubiese una luz que me guiara. Me gustaría que por un momento mi vida fuese cuesta abajo... o al menos un camino llano. Siempre cuesta arriba... siempre haciendo malabares para conseguir pelas, para no salir de la ruina. Siempre haciendo mil esfuerzos por sentirme llena, satisfecha con mi vida... siempre intentando ser lo mejor posible... intentando conocerme mejor para identificar mis sentimientos... pero yo misma hablo una lengua que desconozco...

no se... no se nada sobre mi... envidio a la gente que tiene las cosas claras, que saben que camino seguir! pero a la vez me dan pena... ya que se cierran el resto de puertas. Aquí no estoy mal... pero no me encuentro a mi misma... ¿es mejor arriesgar? hoy he leido que los valientes arriesgan, que sin arriesgar no se gana... pero ayer hoy que el sabio sabe cuando debe parar... Yo solo quiero saber que es lo mejor para mi... si quedarme aquí, con mi comoda estabilidad, mi seguridad...o volar...arriesgar y... y... no saber que va a pasar.

Incertidumbre...incertidumbre... incertidumbre...

martes, 29 de diciembre de 2009

de vuelta...y vuelta


Parece que cuando la vida pierde su ritmo y su dirección, acudimos a lugares, personas, actividades... a los que no acudimos cuando todo va bien. Parece que, he vuelto al blogg, parece que a veces me siento perdida.

Parece que, a veces entras en un bórtice sin fin, que al principio gira lentamente... a veces da unas sacudidas y cada vez gira más y más rapido... y cada vez estoy más perdida.

Intento salir del bórtice, respiro hondo. Pero todo ese aire que cojo, se escapa por un agujero que ha nacido en mi pecho.

Intento olvidarme del bortice, comida. Ansiedad. El estómago que en ocasiones no me deja ni beber agua se abre en canal para que mi boca enguya todo lo que pille a su paso. Cuanto más grasiento, mejor.

Veo que un trágico final se acerca. Cada día queda un día menos para ese día.

Veo, aunque no quiero ver, que algo nos pasa, que no somos los que eramos.

Estoy en su casa, pero no en su cama.

Estoy en su casa, pero estoy sola.
A veces incluso hay otra mirada a la que me quedo mirando.

A veces incluso hay otra sonrisa a la que sonrio. Es algo irreal, algo imposible, algo desaconsejable y algo que sinceramente ni si quiera me planteo. Pero me ha hecho dudar.

viernes, 20 de febrero de 2009

...perdon...

Nunca olvidaré aquella mirada. Penetrante. Una mezcla de ira y dolor. Me sentía hundida protegiendome de aquel frio de invierno, mirandole a los ojos. Solo podía decirle que lo sentía, que lo sentía con toda mi alma, que había cometido la mayor equivocación de mi vida y que haría lo que fuera por no perderle. Pero me temía que nuestro paseo hubiese terminado. Él dio dos pasos más, y le seguí precipitadamente.
- Dejame.- susurró
- No puedo...yo...
- Me has decepcionado.- Cada palabra que él pronunciaba se clavaba en mi como un puñal. Me hundí, me hundí en un mar de pensamientos y fuertes sentimientos de una dolorosa culpabilidad.
- Lo más importante es que a quien quiero es a ti.- Le confesé.
- Ya, lo has demostrado.- dijo ironicamente. Las lágrimas brotaban de mis ojos sin cesar. Comencé a temblar no por el frio sino por el dolor. Dió dos pasos más y se giró a un metro escaso de mi.
- Te quiero.- le dije en tono de súplica.
- Lo jodido es que yo también a ti. Pero... no puedo perdonarte esto.
- Si, si puedes. Hazlo por favor.- rogué.
- No. Ni a ti, ni a él.-Desvió la mirada como si pensar en aquello le partiera el alma.
- No...- lamenté.- En todo caso, la culpa es mia, él no... no la pagues con él.
- La mayor parte de la culpa es tuya.- aclaró.- Pero él es mi mejor amigo, y creo que ni el peor de los amigos haría esto... la ecuación falla pequeña.- Su voz se tornó dulce en las últimas palabras. Extendió su brazo y acercandose a mi enredo sus dedos en un mechón de mi pelo. No me moví, cerré los ojos y me concentré en no cagarla.- Voy a echar de menos este tacto...- se lo acercó a la nariz.- este olor... - se acerco a mis labios, pero tan solo los rozó con la llema de sus dedos.- este sabor.
- No tienes por qué.- contesté en un susurro. El derroche de lágrimas no había cesado pero si disminuido considerablemente.- No lo hagas.
- Aunque quiera, no puedo.- contestó.
- No te alejes. No me dejes...- supliqué. Posó lentamente su dedo indice sobre mis labios pidiendome silencio. Abrí los ojos y le miré directamente, ellos hablarían por mi.
- No puedo, aunque quiera.
- ¿No puedes perdonarme?.- pregunté. Él apartó su mirada de mi.- ¿O no puedes irte?.- Agarré sus manos entre las mias.
- No se. Quiero perdonarte... Pero el simple hecho de mirarte me parte el corazón, no veo la misma persona. Me gustaría poder irme, pero el simple hecho de alejarme de ti me mata.

Cuanto daño había hecho a la persona a la que más amaba en el mundo. Cuanto dolor podiamos acumular. Era inexplicable. Su mejor amigo y yo... Le habiamos traicionado de una forma cruel y ruin.

- Has tenido el valor de contarmelo.- Dijo mirandome de nuevo con una ligera sonrisa acariciando mi cara.- Pero no eres la misma persona para mi, no se... puede que necesite tiempo... o espacio... o que nada vuelva a ser como antes.- aquella sonrisa desapareció.
- Cierra los ojos.- dije, él me obedeció.- Todo será como antes.- susurré en su oido. Nada cambiará, yo seré la misma.- Su mano se deslizo hasta mi cuello y mis labios se posaron sobre los suyos.- Nunca podre dejar de quererte y desearte. No puedo ser yo sin ti.- Mis labios hablaban rozando los suyos. su mano bajo hasta mi cintura y me acercó hasta él.
- No puedo alejarme...- dijo.

Desde aquel día todo fue diferente, obviamente, todo fue mejor.

viernes, 16 de enero de 2009

...ultima despedida...

Hacía una semana que él me dejó. Me confesó que hacía tiempo que era infiel, claro que me dolió, pero a pesar de eso...estaba dispuesta a perdonarle. a perdonarle y a recuperarle. Aquella llamada solo podía significar su redención... estaba eufórica.
Faltaban solo minutos para que volviera, para que me diera una explicación, para que la aceptara, para que fingiera que seguía dolida, para que siguiera fingiendo por unos minutos que me lo pensaba, para verle sufrir (solo un pokito) ante mis dudas...
Mientras cavilaba sobre como sería, vi su coche aparcado en la acera y el bajando del mismo. Con su trote gracioso se dirigía hacia la casa. no hizo falta que llamara al timbre, pues yo estaba en el porche esperandolo.
Tran minutos, quizas horas, de larga conversación todas mis cavilaciones...se perdieron en un abismo de dolor. Tras años de una intensa, al menos para mi, relación habían cambiado a aquel chico... no era el mismo de siempre. Mis ojos como platos y mi corazón inundado, mi mente perdida. ¿Había dicho que se marchaba? y lo peor de todo ¿con ella?... "crack" sonó mi joven corazón rompiendose. El joven con el que había pasado mi adolescencia y parte de mi juventud, era otra persona. Nunca viajaba antes. Y ahora...se iba a Philadelphia??...con ella. Nunca me había querido, era una de mis conclusiones, y la más dura.

Cuando terminó de contarmelo todo, sin que yo dijera ninguna palabra, me pidió opinión. Todavía mis ojos no estaban inundados pero mi voz se había fugado, estaba dando gritos de dolor en alguna otra parte del mundo. Me pidió opinión.
- Hace una semana...- susurre, como si me hubieran clavado un puñal en la garganta que me impedia hablar. Y le mire con ojos llenos de dolor. Nos encontrabamos en el interior, en la cocina, con sendas tazas de café.
-Lo se, pero necesitaba tu beneplacito para hacer esto...-dijo con una mirada esperanzada, alzando mi barbilla hacia sus ojos oscuros.- yo te quiero mucho.
-No...no necesitas mi beneplacito...y no, tampoco me quieres.-conteste llena de dolor, apartando mi rostro del suyo.
-¡Claro que si!- gruño sorprendido y dolido.
- Si me quisieras...¡no me estarías haciendo este daño!- mi voz había vuelto para gritar en mi garganta.
-Pero, te estoy demostrando que es cierto. Te estoy demostrando que eres necesaría en mi vida.- dijo mirandome.
-Mis heridas estan en carne viva... ¡y tu arrojas sal!...-recordé que tenía que respirar y dejar de temblar, el dolor se había convertido en rabia- Sal de mi casa...vete- por fin me calme un poco- por favor.
- Escuchame...-contestó agarrando mis muñecas.
-No, nunca más. No quiero saber nada más de ti. vete. ya. a philadelphia o a donde quieras. Y por mi...-cojí aire y le miré a los ojos con ira.- no vuelvas.
Se levantó y se dirigió a la puerta. Se giró para decirme algo y como si le leyera la mente, le dije.
-No, el que no lo entiendes eres tu.- se quedó mirandome sorprendido.- Para mi tu eras...tu eras TODO y para ti...yo nunca he sido nada...esto es lo que ocurre cuando una persona descubre algo así.-Dije señalando mi cara descompuesta. Mi voz se había vuelto a marchar a chillar a algun otro lugar...y solo quedaban susurros.-Solo te pido que no me hagas mas daño.- La arrepentida ahora era yo. había sido dura.- se feliz. - Se acercó con las manos extendidas como si fuera a abrazarme. Alcé una mano para detenerle y sin mirarle dije.- y dejame serlo a mi.- Las lágrimas inundaban mis ojos amenazando con desbordarse.
-Adios.- dijo cruzando hacía la puerta.- Lo siento.- me pareció oir, pero fue como un susurro de la brisa, suave y lejano.

Un rato despues llegó mi compañera de piso, un rato que debieron de ser horas en las que permanecí quieta, con la taza de cafe en las manos. mirando al vacio.