Como cada dia esperaba apoyado contra la barra del bar de la facultad de humanidades esperando su entrada, la entrada triunfal que aquella desconocida hacia cada dia.
Cada dia entraba a por un capuccino, caminando con elegancia, ondeando su melena rubia tras de si, con una inocente sonrisa de agradecimiento hacia la camarera y una increible mirada del color del cielo hacia el viejo reloj. Como cada dia miraba de reojo por toda la cafeteria en busca de la chica que la acompañaba siempre, con la que compartiria bromas, risas y miradas complices. Como cada dia no podria dejar de mirar su hermosa figura, no podria dejar de intentar escuchar su risa esparcirse a mi alrededor...2 minutos... El momento mas esperado de cada dia desde hace varios meses... Seguro que cargaria con su bolso marron a la espalda, seguro que hoy (que estaba lloviendo) llevaria ropa deportiva y botas de montaña, ella era sencilla. 1 minuto... casi me parecia conocerla bien, de tanto que la habia observado. Iria escuchando musica en su ipod verde, con expresion despreocupada, sumida en recuerdos felices.
Por fin se abrio la puerta, alli llego ella envuelta en un halo de luz clara, el cielo estaba despejado. Quizas yo hubiera empezado a delirar. Siguio el ritual con precision. Esta vez habia algo distinto, no estaba su invisible acompañante, y aunque ella miraba de reojo buscaba otra cosa...u otra persona. Increible. Su mirada se clavo en mi durante un segundo eterno. Sin mirarme se dirigio hacia donde yo estaba. No me podia mover, y no podia dejar de mirar su suave caminar, timido.
Cuando estaba a centimetros de mi alzo la mirada.
- ¿estas leyendolo?- dijo con voz timida y dulce señalando algo, mire rapidamente.
-No, toma.- dije de manera brusca dandole el periodico que habia bajo mis cosas. Comparando conmigo no era demasiado alta pero me tenia paralizado, aferrandome a la barra.
-Gracias.- Me regalo una de sus sonrisas, y sino me equibocaba sus mejillas estaban sonrosadas y su mirada estudiaba la mia. Habia sido torpe, ni si quiera fui amable. se giro rapidamente, sin que me diera tiempo a devolverle la sonrisa. Me sentia torpe, aunque seguramente a ella no le importaria, ni si quiera se habria percatado. Al girar desprendio un perfume embriagador, fresco, perfecto.
Se sento, esta vez sola. Buscaba algo en el periodico, y cuando lo encontro fijo su mirada y no la levanto. Mire a la camarera para pagarle que observaba la situacion apoyada junto a la cafetera. Como si fuera mi mejor complice me sonrio.
- Lo de siempre.-dijo con ironia- 1 euro.
-Gracias- conteste mientras le pagaba. Ella suspiro y miro a mi desconocida. Yo no salia de mi asombro.
- Un poco de accion no le vendria mal a una camarera con poco trabajo.- dijo entre dientes mientras se iba. Una vez mas, me quede clavado mientras me parecia oir una risita desde dentro de la barra. Ceñi mi chaqueta a mi cuello antes de salir a la calle. La camarera tenia la mirada fija en mi, ella podria ser una estudiante mas por la edad. Miro a la extraña, que se mordia las uñas de forma nerviosa mientras leia algo que aparentemente le preocupaba. Me gire sin salir de mi sorpresa, y sin pensar mire rapidamente a la extraña. Me parecio por una milesima de segundo que ella tambien me habia mirado, pero no estaba seguro de que eso fuera real. La camarera tenia cara de enfado y decepcion.
Abandone la cafeteria sumiendome en preguntas sin respuesta y en pensamientos que me llevaban a lugares en los que no habia estado, donde una voz nueva para mi me hablaba de cosas triviales mientras caminaba junto a mi. Hoy al menos sus palabras habian sido para mi, y me habia regalado una de sus luminosas sonrisas y una preciosa mirada azul. El dia ya habia perdido toda su luz pues no la volveria a ver, hasta mañana, que seria otro dia gris con un poco de luz en esos segundos en la cafeteria.
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martes, 27 de enero de 2009
la maravillosa rutina (version de el)
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